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domingo, 16 de octubre de 2011

Steel City Derby

Bueno, bueno, bueno... estoy que me salgo. ¡Dos entradas en un día! Pero es que la ocasión lo merece. Por un lado tenía que hacer la entrada musical de la semana, pero por otro, no podía perder la oportunidad de hablar del "Steel City Derby", o lo que es lo mismo, el partido entre los dos equipos de fútbol de la ciudad del acero. 


Yo lo tenía muy claro: esta mañana me iba a levantar pronto para ver pasar a todo el mundo hacia el estadio, que como ya os había dicho, está aquí al ladito. Y cumplí mi promesa. Me levanté a las nueve (pronto para ser un domingo) y me puse pegada a la ventana a escribir la entrada anterior. Pasó muchísima gente, igual que de la otra vez. La mayoría eran del Sheffield United, el equipo local. En una de las calles del fondo se veían furgones de policía, con lo cual supongo que a los Wednesday los llevaron escoltados por la parte de arriba, por eso yo no los veía pasar. 

De nuevo constaté lo que ya había apreciado hace dos semanas: van muchísimas familias al partido: madres y padres con niños pequeños, millones de ellos con adolescentes, grupos de padres e hijos... vamos, que había un ambientazo hoy en esta zona. Y claro, a una servidora, fan de los mogollones, no le bastaba con ver los toros desde la barrera, así que se vistió con lo primero que encontró, se puso la parka abrigosilla, cogió su cámara de fotos y su llave para que no pasase lo que la semana pasada, y allá se fue, a inmiscuirse con los hooligans. 

Lo primero que hice fue recorrer el lateral del estadio que veo desde mi ventana (foto de arriba), caminando en medio de todos los que buscaban su puerta. Después decidí que aquello no era adrenalina suficiente, que estaba todo muy tranquilo, y que no me podía volver a casa sin saber qué estaba pasando en el otro extremo. Así que me metí por la calle que la poli tenía cortada al tráfico (la perpendicular que sale en la esquinita de la foto) y fui a dar a la paralela del extremo en que había estado al principio. Allí me encontré con cierta marchilla porque, tal y como yo había previsto, era la zona que habían reservado para la entrada de los del Wednesday. En este lado había una especie búnkers colocados en medio de la carretera, que en realidad eran como muros de acero portátil que la poli abría cuando quería bloquear el paso. Se  ve abierto en la foto de abajo, pero en realidad se plegaba como un cubo cuando le doblaban los extremos. Tecnologías que se  mandan aquí para poner barreras a los hooligans...

 
Pues en esta zona había gente gritando, los murillos estos los tenían abiertos y la policía estaba casi toda allí concentrada, hasta había polis a caballo. Como no pintaba mucho parada allí en medio, seguí dando la vuelta al estadio, por la otra perpendicular, y coincidí por el camino con los más hooligans de todos que acababan de salir del pub y ya iban calentitos. En realidad, yo iba por dentro del párking, y cuando los sentí cantar salí para ir por la acera con ellos. Que se atrevan a llamarme cobarde...: justo detrás de mí iban los cabecillas de la expedición, que gritaban "Win fucking Wednesday" y escupían seguido seguido (por cierto que aquí no se dice "faquin" sino "foquin"). Y en esto, pasan por nosotros los últimos ultras del Wednesday. Al principio, el hombrecillo que iba detrás de mí les gritó "Win fucking Wednesday" como si les hubiese gritado "Buenos días", era lo único que sabía decir en aquel momento. Pero claro, los otros manifestaron sus colores devolviendo los gritos y el típico venado de turno salió disparado contra ellos. ¿Y quién estaba allí en medio, la poli? No. Una servidora. Y en ese momento sí que me dije: "Iria, es mejor que te dirijas hacia una zona más segura, basta de aventuras por hoy, que todo tiene un límite". Así que miré con el rabillo del ojo por última vez para poder dar testimonio fiable de lo que estaba pasando y seguí caminando hasta una zona segura. Ahí fue cuando empezó a llegar toda la policía porque, curiosamente, ese era el único extremo del campo en el que no había un solo agente desplegado. Lo único que alcancé a ver mientras me alejaba fue una masa de gente y algún que otro sensato intentando evitar que otro que no lo era tanto se metiese en la pelea también. 

La llegada de la poli, un show por sí mismo: de no haber nadie allí para controlar aquella zona, se pasó a una invasión de hombres de chalecos reflectantes amarillos y cascos negros. La verdad es que era divertido verlos correr a todos, allí, con sus sombreritos...pero sin duda, lo que más me llamó la atención, es que de todos los polis, la mayoría llevaban porras, me parece, o algo que los ayudase a dispersar a la marabunta, pero había uno, cuya única arma era una cámara de vídeo. Lo juro. Una cámara de vídeo preprarada para grabar todo desde el mismísimo centro de las reyertas. Parecía el típico paparazzi a la caza de la última exclusiva.

Total, que empezaron a salir los jugadores al campo y yo allí fuera, de plantón, esperando a que sonase la Greasy Chip Butty Song. Un momentazo. 


Los goles los sentí ya desde casa y el resultado, una sorpresa: empate a 2, cuando el United fue ganando 2-0 la mayor parte del tiempo. 

Por la tarde, me fui a pasera aprovechando que había solecito y decididamente, la próxima semana (que estoy de vacaciones) me tengo que ir de turismo por Sheffield!

domingo, 2 de octubre de 2011

Fútbol

Bueno, pues aquí estamos, a 1 de octubre y 27 grados en el norte de Inglaterra. Pero dejando eso a un lado (que creo que ya he incidido bastante en que me muero de calor estos días), prosigamos con lo que toca: fútbol. 

Recordemos que vivo en el país que lo inventó, pero ese no es el motivo que me ha llevado a dedicarle la entrada de hoy al deporte rey. Resulta que desde mi ventana se ve el estadio del Sheffield United, el Bramall Lane, y hoy era día de partido en casa, con lo que mi zona estuvo de lo más animada a la hora de comer. Para que os hagáis una idea, esta es la calle que tengo enfrente en un día normal:


Así estaba hoy unas dos o tres horas antes del partido, llena de coches aparcados:

Y por último, unos minutos antes del partido, la procesión de aficionados camino del campo:

Aquí el fútbol es algo sagrado. También el rugby consigue reunir a miles de almas alrededor de las televisiones, pero el fútbol se vive muy intensamente. Tanto es así, que os puedo asegurar que al campo ayer fueron muchísimas, muchísimas personas, porque los vi pasar continuamente por lo menos durante tres horas. Y los oí gritar. Gritaban mucho y muy alto, para animar a un equipo que no deja de estar en lo equivalente a la 2ª División B española. En realidad, creo que no esperábamos menos de un fan inglés del fútbol. 

Aunque tampoco sea conocida por eso, Sheffield tiene el privilegio de ser la ciudad del considerado primer equipo de fútbol inglés, el Sheffield Football Club. Actualmente, es un equipo semiprofesional que juega en la octava división, pero ahí sigue. 

Los dos equipos importantes de la ciudad, en estos momentos, son: el Sheffield United (del que seré fan dada mi proximidad a su sede) y el Sheffield Wednesday. Ambos juegan en la Football League One y sus derbis reciben el nombre de "Steel City Derby" (Derby de la ciudad del acero). La equipación de los primeros es a rayas rojas y blancas (como se ve en una de las fotos anteriores) y la de los segundos, azules y blancas. 
Cuando antes escuché cantar en el estadio, en realidad no sabía que lo que cantaban era "Greasy Chip Butty", que, según la Wikipedia, es una canción que "celebra los muchos placeres que se pueden obtener en Sheffield y culmina con el objeto de adoración de los fans: el Sheffield United". Para que sepáis cómo es y lo divertida que suena, un vídeo de la canción cantada un día de partido en Bramall Lane.