viernes, 18 de noviembre de 2011

University of Sheffield

Perdón por la tardanza. Debería haber actualizado hace mucho, pero tengo dos buenas excusas: trabajo y resfriado. 

Esta semana fue especialmente intensa en cuanto a preparar clases se refiere. Tuve que hacer cartitas de deportistas españoles y sus correspondientes deportes para el Spanish Club, preparar ejercicios sobre alcohol y drogas, sobre la familia, las nuevas tecnologías, una presentación sobre las diferencias entre los colegios españoles e ingleses... Recorté tantos recuadritos, que me hice una herida en el dedo, la marca de las tijeras. 

En cuanto al resfriado, no fue nada grave. Ni siquiera estoy segura de haber llegado a tener fiebre, aunque por momentos me daba la impresión de que mi cara ardía. Creo que el trance de tragar el ibuprofeno mereció la pena, after all.
Hoy volví a quedar con Will, un inglés de Newcastle que el año pasado fue auxiliar de conversación en Ponteareas y que seguramente el año que viene lo vuelva a ser en algún otro lugar de España. Me enseñó toda la University of Sheffield, que es para flipar en colores. Está en la parte alta de la ciudad, en la cima de una colina, y es enorme.

De entre los miles de edificios viejos y nuevos, bonitos y feos que tiene, hay que destacar tres cosas:


En medio del campus hay una iglesia muy antigua, que actualmente se utiliza como aula para clases numerosas. Sí, sí, habéis leído bien: AULA y para clases que no son de catequesis. En realidad esto no es más que la muestra de la concepción que aquí tienen de la iglesias, que no tiene nada que ver con España. Aquí las iglesias tienen cafetería, organizan mercados vintage y dan clases de bailes exóticos. Igualito que lo que se ve por ahí abajo.


El edificio de arquitectura, que debe de ser sino el más alto, el segundo de toda la ciudad, tiene un ascensor que no para nunca; esto es, es un cajón que sube y baja sin parar y al que tú tienes que saltar para entrar y para salir. Lo probamos por la gracia de que yo nunca había visto nada igual, pero la verdad es que me da bastante mal rollo. Es claustrofóbico, porque es super pequeño, pero además tienes muy poco tiempo para saltar. En el suelo, tienes unas lucecitas que, para avisarte de que es el momento de saltar, se ponen verdes, pero ni así. Por lo visto, al principio del curso el asunto va lento para que los nuevos se acostumbren y a medida que va avanzando el año, la velocidad aumenta. Si venís a visitarme tal vez os pueda llevar a verlo, pero me pensaré dos veces lo de montarme.



La Union. Esto ya no sé cómo describirlo. Creo que hay que verlo para creerlo. Aquí la universidad es como las iglesias, se concibe de forma diferente: vienes a ella a estudiar, pero también a desarrollar tus intereses, gustos y aficiones. Puede parecer que en España también es así, pero hasta donde yo sé, no tiene nada que ver. La Union es la asociación de estudiantes, y es algo tan sumamente importante, que tiene edificio propio. Y no es un edificio cualquiera, es un macroedificio donde hay cabida para un cine, dos o tres caferterías de verdad (no cantinas de tercera como en la Uvigo), sala de ordenadores, tienda de merchandising, supermercado, restaurantes... La taquilla para las entradas de cine, viajes, espectáculos varios no es una mesa en medio de un pasillo, es una taquilla de cine de verdad, bastante mejor que la de los cines Norte. Se supone que la Union es un lugar de reunión para los estudiantes, adonde vas no solo a encontrarte con tus amigos, sino también a disfrutar de tus aficiones. Porque esa es otra: tienen instalaciones, ofrecen eventos y además tienen las societies, que son como clubs de estudiantes, de cualquier cosa. Por lo visto, puedes crear una society de lo que te de la mismísima gana si consigues reunir a 15 personas y pagar una pequeña cuota al principio de curso. Después solo tienes que organizar actividades relacionadas con el tema que hayas escogido. En mi opinión, con este sistema es imposible que los estudiantes no formen parte del mundo universitario, porque siempre vas a tener algo que te interese... El cine, por ejemplo, es unas cinco libras más barato y tienes la opción de sugerir películas que quieres que se proyecten. 

En resumen, flipante. Aún no consigo entender cómo no se me metieron moscas en la boca con tantas veces como la abrí de asombro. 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Música de la semana

No creeríais que el Ai se eu te pego iba a ser mi recomendación musical de la semana, ¿no? Bueno, en cierto modo, pasará a formar parte de la banda sonora de mi año en Sheffield... por su popularidad, digo, no porque yo la escuche realmente.    

Pero vamos a lo que nos importa. Cuando me vine para aquí, le prometí a mi hermana que cada semana le pondría alguna canción que estuviese escuchando, que hubiese descubierto, etcétera, para no perder esa costumbre que teníamos de yo cantar una canción un montón de veces y ella acabar aprendiéndosela y gustándole (véase Lights and Music, de Cut Copy o Santa María da Feira, de Devendra). Aquí van mis dos canciones de hoy: 

Second Chance, de Peter, Bjorn and John


Esta canción aparece en la banda sonora de El arte de pasar de todo, en la que actúan la sobrina de Julia Roberts y el niño Peter de Descubriendo Nunca Jamás; pero yo la conozco sobre todo por una nueva serie que estoy viendo, Two Broke Girls, que protagoniza la Norah de Nick y Norah's infinite playlist (no voy a dar el título en español, de horrible que me parece).

Peter, Bjorn y John son un grupo sueco formado por Peter, Bjorn y John (originales con el nombre) y que se dieron a conocer internacionalmente con su canción Young Folks, que todos conocéis:


You! Me! Dancing!, de Los Campesinos
El nombre puede confundir, pero Los Campesinos son galeses. En realidad esta canción ya la conocía en verano, pero me había olvidado de ella, y gracias a los vídeos relacionados de Youtube, en concreto los que salían al ver Second Chance, la recordé y vuelvo a escucharla.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Bonfire Night


La de cosas nuevas que aprendes cuando vives en un país extranjero. Yo no tenía ni idea de que esto existía, pero hoy en todo el Reino Unido se celebra la Bonfire Night (Noche de las Hogueras). No me quedó muy claro si fue día festivo o no, con eso de que aquí las tiendas abren siempre y más, pero en todo caso fue un día especial. 

Los que hayáis leído/visto V de Vendetta, sabréis de que va el asunto, pero como no era mi caso, yo tuve que echar mano de amigos expertos y, como no, de la Wikipedia. 


Resulta que el 5 de noviembre de 1605 un grupo de católicos liderados por Guy Fawkes (el Bonfire Night también se conoce como Noche de Guy Fawkes) intentó volar el Palacio de Westminster (sede del Parlamento) en Londres. Para celebrar la salvación de su rey, Jacobo I, los londinenses lanzaron fuegos artificiales por toda la ciudad.

El "pobre" Guy Fawkes se debe de retorcer en su tumba cada 5 de noviembre, porque ya no solo es que no pudiera cumplir su cometido y que cuatro siglos después se siga celebrando anualmente su fracaso, sino que además este se celebra con pólvora, que era lo que él iba a utilizar para acabar con el rey.

Existen rimas, incluso, que recuerdan este día: 

Don't you Remember,
The Fifth of November,
'Twas Gunpowder Treason Day,
I let off my gun,
And made'em all run.
And Stole all their Bonfire away.

(¿No recuerdas el cinco de noviembre? Era el día de la traición de la Pólvora. Yo disparé mi pistola, y los hice salir corriendo a todos y les robé toda su pólvora). 


En cuanto a la celebración a día de hoy, ves fuegos artificiales por todos lados. La gente los lanza en sus casas, los pubs organizan veladas especiales ¡y creo que hasta pueden cerrar más tarde! Nosotros, en concreto, fuimos a un pub que está al otro lado de la ciudad, en donde yo nunca había estado, que organizaban una barbacoa y lanzaban fuegos también. Después, estuvimos en un pub que se llama The Washington, bailando swing y música de los años 40-50. 


Por la tarde, antes de marchar, tuve sesión de cine, que con el día tan triste y oscuro que estaba, me apetecía ver una peli en casa, calentita . Vi Chocolat y claro, no lo pude evitar, comí chocolate.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Ai se eu te pego

Aunque esta entrada vaya con fecha del viernes, en realidad la estoy escribiendo el sábado, porque ayer llegué demasiado tarde como para ponerme a escribir. Digamos que tuvimos noche de chicas (aunque hubiese un chico entre nosotras) porque la podemos resumir así: pizza + película + chocolate caliente + juego de bailar de la Wii. 

La película era una comedia romántica de bodas, The Wedding Date, perteneciente a la colección de cine romántico de la dueña de la casa. El argumento simple y común, pero las localizaciones... Londres y la campiña inglesa, nada mejor para la ocasión. 

A lo de la Wii no jugué básicamente porque estaba tan cansada que pensar en levantarme de aquel sofá hacía que el cuerpo me doliese más aún, pero la próxima semana en principio repetimos y tengo a Blondie con Heart of Glass y The Caesars con Jerk it Out esperando por mí :) 

Con respecto a la colección de cine de Claire, ya que estamos, voy a comentar brevemente algunas de las cintas: 


1. Dirty Dancing (la original): Un clásico que solo vi entero por primera vez el año pasado, con una banda sonora que engancha y un argumento sin complicaciones, pero es de esas películas que te gusta ver de vez en cuando.

2. El Diario de Noah: Lo siento, pero yo esta película no la trago. No la vi entera (me falta parte del principio), pero tampoco tengo intención de verla otra vez. Sé que a todo el mundo le encanta, le parece preciosa y les hace llorar, pero yo no me cuento entre ellas. 

3. 50 primeras citas: Esta es mortal. La vi hace un par de años y recuerdo haber llorado de la risa con el hermano zarabeto y ciertos momentos. No es una película trascendental, ni mucho menos, pero maravillosa para pasar un rato divertido.

4. The Holiday: Ambientada en los Ángeles e Inglaterra, es la mítica película para ver en Navidad. Jude Law cunde bastante, pero la nieve y ese ambiente navideño inglés que a mí me encanta molan más. 


Bien, hasta aquí la crónica de mi noche de viernes, pero el título de esta entrada no tiene nada que ver con ello. Aunque esté lejos de Vigo y bastante descolgada de algunas cosas, me sigo enterando de otras. Gracias a los estados de Facebook, supe que esa canción brasileira está de moda ahí abajo y que, según me contó Youtube, gran parte de la culpa deben de tenerla Marcelo y Cristiano Ronaldo, que se arrancaron a bailarla después de haber marcado un gol. Por cierto que al primero se le nota la sangre brasileira que corre por sus venas, porque hace la coreografía mucho mejor que CR. De verdad, no sé que tiene esa gente en el cuerpo, pero les es tan fácil moverlo... Aún me acuerdo de cuando estaba en Porto, una brasileira que conocí, que un día hablando en medio de la calle, sin más, dijo que echaba de menos poder ir a bailar samba a los sitios, y así, con toda la facilidad del mundo, se arrancó allí unos pasos que a mí me hubiesen supuesto un esfuerzo grandísimo.


Y ya que estamos hablando de música brasileira, voy a aprovechar para daros a conocer (o recordaros, los que ya me la hayáis escuchado cantar) una canción que me recuerda infinitamente a mi Erasmus en Porto, porque fue ese año cuando la conocí, porque la escuchábamos siempre que íbamos al Feup Café y porque se la cantábamos a Ana Júlia a todas horas. Parece mentira, pero de esto hace ya tres años. 
 
 

jueves, 3 de noviembre de 2011

Frases divertidas

...Y ya estamos a jueves. ¡Es una locura cómo pasan de rápido las semanas! Esta fue bastante entretenida, con trabajo, pero también con tiempo para irme de paseo o celebrar cumpleaños. En el cole muy bien también: tuve días de no parar, pero todo el tiempo que invertí en hacer los ejercicios mereció la pena. Digamos que los niños ya pasaron la fase de "me da vergüenza hablar con la nueva" y ya empiezan a contarme cosas o a preguntarme si para mí también fue difícil estudiar inglés (se sienten reconfortados cuando les digo que sí).  

Pero de lo que quiero hablar hoy es de frases graciosas:


La primera de ellas, es de esta misma mañana, de una clase que tuve con el Year 11 (15 años). Estaban haciendo en grupos de tres un ejercicio que les había mandado su profesor sobre descripción de ciudades (¿cómo es tu ciudad?, ¿qué hay en tu ciudad?, ¿qué es lo mejor y lo peor de tu ciudad?), pero en realidad no tenían que describir el lugar donde viven sino el que aparecía en unas fotos que les habían repartido. A uno de los grupos, todos chicos, le tocó una foto de las favelas de Río y así fue como empezaron su redacción: "Vivo en un barrio de chabolas de Río de Janeiro. En mi opinión, es muy similar a Liverpool porque hay muchas contaminadas". Obviando el "muchas contaminadas" que a los pobres la distinción entre sustantivos y adjetivos los trae por el camino de la amargura, cuando pasé por su mesa y lo leí empecé a reírme como una idiota. Me pareció súper divertido, entrañable y una muestra de gran imaginación. Lo esperable hubiese sido que dijesen "En mi opinión hay mucha contaminación", pero nunca hubiese pensado que iban a hacer una comparación con Liverpool. ¡Qué grandes!



Las que vienen ahora no son frases que pertenezcan a redacciones del cole, sino que me las dijeron personas inglesas cuando se enteraron de que era española. Es esa típica situación en la que conoces a alguien y cuando te dice que es extranjero, empiezas a recitarle todas las palabras que sabes en su lengua. Las típicas son "hola", "adiós" y "muchas gracias" o sus variantes pragmáticas "eres muy guapa" y "¿quieres salir conmigo?", pero también te puedes encontrar casos como estos:


Jueves por la noche en pub muy tradicional al que en España llamaríamos "bar de viejos". El camarero nos ve entrar y cuando vamos a pedir se da cuenta de que somos españoles. Después de  contarnos (en inglés) que había estado trabajando en Mallorca hace mil millones de años... ¿qué nos dice? ¿Hola? ¿Qué tal? ¡No! Nos suelta: "Dos cubalibres por favor". Y ese no fue el único momento. Tiempo después, contándoles a sus amigos que éramos españoles, en medio de nuestra conversación escuchamos: "Dos cubalibres por favor".

Pero tal vez la más original de todas las frases que los ingleses me han dicho hasta ahora sea la de uno de los muchos profesores de gimnasia que hay en el colegio. Sus conocimientos de español se reducen a: "Hola, ¿qué tal estás? No tengo dinero, mi amigo pagará por mí". A eso se le llama inteligencia y lo demás son tonterías. 

lunes, 31 de octubre de 2011

Halloween

Ahora mismo debería estar preparando un ejercicio sobre el tabaco para mañana, pero estoy tan sumamente cansada que hasta me duelen los dedos al pulsar las teclas. Ni siquiera sé cómo puedo estar escribiendo esto... ¡¡es que me cuesta hasta respirar!!! Quiero dormir, dormir y dormir y será lo que haga en escasos minutos; pero me siento en la obligación de hacer una entrada en el día de Halloween. 



Cuando yo era pequeña, no teníamos Halloween. Ni siquiera había concursos de calabazas en los colegios o fiestas a las que ir disfrazados. Nos confomábamos con estudiar el vocabulario típico en la clase de inglés y nos torturábamos viendo El retorno de las brujas y los especiales de los Simpsons. De todas formas, podría decirse que yo era consciente de que aunque Halloween existiese en España, no iba a ser tan entrañable como lo es las películas americanas. Después de ver a los niños recorriendo calles y vecindarios llenos de casas unifamiliares de dos pisos, caminando por el medio de carreteras sin coches e invadiendo jardines ajenos, no sería lo mismo ir a pedir caramelos a los bloques de Fenosa o a lo largo de la Travesía, siempre tan frecuentada. Pierde encanto. Es como cuando Daniel el Travieso jugaba al escondite una noche de verano en su barrio. Eso en mi zona no es factible: no podemos ir a escondernos al jardín del vecino, ni nuestros padres pueden estar jugando a las cartas en el porche mientras controlan que no nos pase nada.


Me desvío del asunto. Halloween. Aquí se celebra. Los ingleses pueden decir que no es tan importante como en los States, pero se celebra. Las discotecas organizan fiestas de disfraces todo el fin de semana (y hoy también, a pesar de ser lunes); en Sheffield se celebra la Fright Night (que básicamente es una fiesta como la de Bouzas, con atracciones y puestos de comida por todo el centro, pero donde algunos padres y muchos hijos van disfrazados). Pero lo mejor de todo, sin duda es... que los niños van a "trick or treat!" Esto que siempre vemos en la tele, que van casa por casa diciendo "truco o trato", aquí pasa. Y hoy había un montón de estados de Facebook de extranjeros que viven este año aquí diciendo que estaban sorprendidos porque les habían ido a pedir caramelos. Es tan divertido...

En cuanto a mi día, hoy fue de locos. Un no parar desde que me levanté hasta ahora: imprimir materiales para las clases, preparar todo, Spanish Club (temática Halloween) a la hora de la comida, reuniones con profesores, clases, clases, viajes de autobús, paseos cargada por el centro para comprar mi pase de transporte, cenar, quedar con los auxiliares para celebrar dos cumpleaños, volver a casa y morirme de cansancio. Pero fue de esos días que valen la pena: a mi profesor le gustaron mis ejercicios sobre la familia, los niños empiezan a no mirarme con cara de odio porque les hablo en español (hoy hasta hubo unas niñas que me preguntaron si a mí me había sido difícil aprender inglés, y eso es muy grande, porque nunca me dicen nada más allá de "hola", "¿qué tal?", "gracias" y "adiós"). Por último, el momento tarta con tropemil velas y la conversación posterior fueron muy divertidas. Un día completito, vaya. 


¡Ah, es verdad! Durante nuestro tiempo en el pub, un inglés-semicatalán (pero más inglés que catalán, creo) alabó mi pronunciación (en realidad dijo: ¿cómo es que hablas tan bien inglés siendo española, que no dices "a janster in de jause"?). Eso me gustó, pero también me dijo que tenía pronunciación americana ¡y no quiero tener pronunciación americana!  En fin... "still need to work on that".

HAPPY HALLOWEEN. 

sábado, 29 de octubre de 2011

Pulp


Hoy, sábado, toca día de post musical dedicado al otro gran grupo de esta ciudad, Pulp. Pues sí, pues sí, en Sheffield había vida musical antes de los Arctic Monkeys y buena muestra de ello es esta banda del Britpop, que se formó a finales de los años 70, pero que triunfó especialmente en la década de los 90. 

Pulp está liderada por Jarvis Cocker, definido por la Wikipedia como "carismático líder, uno de los estandartes del Britpop". El vídeo de presentación de su página web es grandioso, y da buena cuenta de la originalidad de su persona. Podéis verlo aquí.  

Los motivos por los que les dedico la entrada de hoy son varios: 

En primer lugar, porque son parte de Sheffield y de la historia de Sheffield y uno de los pilares de este blog es, precisamente, hablaros de todos los aspectos de esta ciudad, para que conozcáis el lugar donde vivo tan bien como si hubiéseis estado aquí.


Un segundo motivo es que Common People ha formado parte de mi terapia de esta semana contra el enganche a los Arctic Monkeys que, por cierto, va por buen camino.


Y, por último, porque el jueves estuve a puntito a puntito de ver a Jarvis Cocker en vivo y en directo. Resulta que el hombre escribió un libro (Mother, Brother, Lover) con una recopilación de las originales letras de sus canciones y el jueves firmaba ejemplares en una librería de Sheffield, como parte del festival de lectura y escritura Off the shelf, que se celebra aquí todos los años en octubre. Yo decidí que quería ver cómo era Jarvis en directo y pensé: "Si voy a echar un vistazo a la librería mientras el hombre firma libros, lo podré ver aunque sea por en medio de la gente", pero no contemplé la variable horario-de-cierre-de-las-tiendas-en-inglaterra. 


El anuncio ponía: "Tonight, 5:30, book signing Mother, Brother, Lover" lo que ya es gracioso de por sí, porque eso de que se refieran a las 5:30 como "esta noche" para mí es completamente nuevo. La cuestión es que la hora de cerrar es a las 5, por lo que la firma de libros se iba a hacer fuera del horario de atención al público, algo a lo que tampoco estoy acostumbrada, y por eso pensé que iba a poder revolotear allí sin necesidad de comprar el libro. Sin embargo, un empleado de Waterstones se encargó de informarme de que si no estaba con nadie de la cola, no podía estar allí, porque estaban cerrados. El chico muy majo, pero eso no evitó toda la vergüenza que sentí al ser la única que tuvo que marcharse. En fin... cosas que pasan. 


¡Ay! Última cosa, que se me olvidaba. Ya os hablé de Common People y de que las letras de Jarvis Cocker (y él mismo) son muy originales, pero no me referí al contenido de la canción. Pues bien, trata de una chica rica que quiere vivir como la gente normal, hacer lo que la gente normal hace y dormir con gente normal "como tú", le dice al chico. Entonces él, para  hacerla sentir como alguien común, la lleva al supermercado y le dice que haga como que no tiene dinero. Al final, él se da cuenta de que ella nunca podrá ser como la gente normal, por mucho que le parezca cool.

viernes, 28 de octubre de 2011

Bakewell

Hoy me fui de excursión. Bueno, en realidad debería decir: "Hoy me fui de excursión por primera vez desde que estoy aquí". O mejor: "Hoy me fui de excursión fuera de Sheffield por primera vez desde que estoy aquí en un coche inglés". 

Pues sí. Fuimos a Bakewell, un pueblecito que creo que ya no pertenece a Yorkshire, sino a Derbyshire, aunque me dio la impresión de que la gente de allí considera que es todo lo mismo. 



El pueblecito es muy mono, con su iglesia en la cima de una colina, sus casas de piedra lavada, los patios internos, salones de té, un río y un montón de caminantes procedentes de alguna de las rutas de senderismo que hay en el Peak District (del que se erigen como capital). 


NOTA: Las fotos no son muy buenas, pero las saqué un poco a correr. En cuanto me pasen más, igual puedo poner alguna mejor y si no, buscáis cómo es el sitio en internet :P

Lo importante es que Bakewell es conocido, sobre todo, por dos postres típicos: la Bakewell tart y el Bakewell pudding (como véis, los que los crearon fueron muy originales con los nombres). La primera es una tartaleta de hojaldre con mermelada y relleno de almendra y el otro lleva hojaldre, huevo y relleno de no sé qué cosa. Os pongo fotos y veréis que son diferentes:


Bueno, en realidad en las fotos no se distingue bien la diferencia, pero creedme, que vi los dos en vivo y en directo y son diferentes.

La inglesa que nos llevó nos dijo que las tarts son mejores que el pudding, pero que el pudding solo se puede comer en Bakewell, es la única zona donde se encuentra. Las tarts, por el contrario, las vende incluso en los supermercados (no las artesanas, claro, sino unas más rollo industrial). Anyway, ayer las vi en el Asda y pienso comprar un par de cajas para llevar a Vigo en Navidad y que las probéis (no son las auténticas, pero os pueden dar una idea de cómo saben en realidad). 

Además de conocer dos nuevos postres ingleses, ayer aprendí más cosas, por ejemplo:

Un bebé que "nace con una cuchara de plata en la boca", es un bebé pijo, de buena familia, que nace rodeado de privilegios y oportunidades. El origen de este dicho está evidentemente en el hecho de que la plata es un metal precioso y que las cucharas son objeto de regalo frecuente a los recién nacidos. A su vez, la costumbre de regalar cucharas de plata a los bebés está en que este metal elimina todos los restos de bacterias, previniendo el contagio de enfermedades. De hecho, en tiempos de la peste, los ricos se salvaron más que los pobres, entre otras cosas por comer con cubertería de plata. 

Si en español para decir "estar desnudo" recurrimos al momento de la creación y metemos a Dios en medio "como Dios nos trajo al mundo", en inglés se refieren al nacimiento y a la ropa que llevábamos en ese preciso instante (véase ninguna) y dicen "to wear your birthday suit" o "in your birthday suit" ("llevar el traje de tu nacimiento"). 

Ahora también sé que "an apple a day keeps the doctor away" (una manzana al día mantiene lejos al médico) y que en la época victoriana crearon un impuesto para el número de ventanas que tenían las casas, por lo que mucha gente tapiaba algunas de las que tenía para pagar menos. De todas formas, esto de la época victoriana me tiene muy intrigada, por lo que me dedicaré a investigar en los próximos días sobre ello y más adelante tal vez le dedique una entrada específica a elllo. Por lo pronto, una búsqueda en imágenes Google de casas victorianas da resultados como este: 


jueves, 27 de octubre de 2011

Jueves

Hoy fue, climatológicamente hablando, el día más triste desde que estoy aquí. Invernal total: frío, oscuro, con lluvia... A las tres de la tarde parecían las siete (y eso que la hora aún la cambian el sábado!).

Vista desde mi ventana a las 15h
Como en realidad ya sabía que el día iba a venir malo (gracias a las previsiones de la BBC) decidí que iba a dedicarlo a trabajar y a visitar las Millenium Galleries, que aún no las había visto. Fui con la francesa, y estuvimos en una exposición pequeñita pero que a mí me gustó mucho, de Ian Breakwell, que se llama The Other Side.

Entrar en la sala y escuchar la música de Schubert (no recuerdo cuál exactamente, pero volveré a comprobarlo) te llena de melancolía. Es una música triste, pausada y si a esto le añadimos las fotos que forman la exposición, tenemos el lote completo. 


The Other Side es en realidad una grabación que Ian Breakwell hizo en un resort de la costa del sur de Inglaterra, en East Sussex. Allí, se celebraban muchos bailes de té, en los que participaban los jubilados que llenaban el hotel. Además del vídeo, también hay fotos de los bailarines y en algunas de ellas los ves a todos felices y sonrientes, nada que ver con lo que la exposición te pretende transmitir. Sin embargo, hay otras que realmente te hielan la sangre con la melancolía que transmiten: fotos al atardecer, en las que se ve el mar al fondo, por detrás de las parejas que bailan. Se supone que es una reflexión sobre la vida y la muerte, como si esas personas bailasen mientras esperan el final de su camino, para restarle importancia a ese momento, pero sin poder olvidarse de ello. Parece que la sombra de la muerte planease sobre sus cabezas, pero su presencia no deja de ser serena y tranquila. 

Cierto es que la exposición es muy melancólica, pero no por ello te hace salir llorando de la sala. De hecho, a mí me hizo sentir bien. Esa atmósfera te deja tranquila, relajada y no puedes dejar de sentir cierto optimismo y alegría al ver a esas personas disfrutando del baile a pesar de todo. Mereció la pena ir, vaya. 

A las 17:30.
Después de la exposición, acompañé a la francesa a hacer algunas compras y luego me fui hasta una especie de centro comercial abierto que hay aquí en el interior de la calle principal, porque firmaba libros Jarvis Cocker, el líder de Pulp y nacido en Sheffield. Aunque no tenía su libro, quería por lo menos verle la cara y me dediqué a dar vueltas por allí mientras la gente hacía cola... hasta que vino el dependiente y me dijo que si no estaba a la cola me tenía que ir, que ya estaban  cerrados. Horarios ingleses. Aquí las firmas de libros se hacen cuando la librería ya está cerrada y claro, además de todo cierran pronto. Así que allá me fui, muerta de vergüenza y sin poder verle la cara al tipo, al final. 

Por la noche noche, a eso de las nueve (y no como aquí, que ya dicen "tonight" a las 5) quedé con dos auxiliares españoles y el novio y las hermanas de una de ellas para ir a un pub tradicional. ¡Y tan tradicional! Plagado de señores ingleses de toda la vida, con su acento de Sheffield, su barriga cervecera y sus pintas delante. Plagado en realidad no, porque aparte de nosotros, solo había un par de señores más. Cuando se enteraron de que éramos españoles, el dueño empezó a decir que él había trabajado en Mallorca y a repetir mil veces "dos cubalibres por favor" (con pronunciación inglesa), otro de los que estaban nos contó que él había trabajo en Menorca y en Nerja y ahí Antonio encontró la oportunidad de empezar a preguntarle por Verano Azul y Chanquete. Fue mortal hablar de Chanquete en un pub de Sheffield con señores tradicionales de aquí.  

Ya más avanzada la noche, nos sorprendieron poniéndonos Que viva España en inglés cantada por una señora y después, la Bamba. Y mientras, el dueño del pub, que debía de tener unos sesenta años (o más) diciendo por detrás: la próxima es Lady Gaga. Y lo fue.


En cuanto a nuestra conversación, tuvimos tiempo de hablar de todo y más y gracias a mi pregunta "¿Vosotros secáis la loza?" dirigimos nuestros comentarios hacia la forma peculiar de hablar en cada región. Yo hasta les hablé algo en gallego, pero poco, porque no se me ocurría qué decir. Para la próxima, les leo una Cousa de Castelao, que no pude evitar traerme el libro a estas tierras para leerlo siempre que empezase a sentir morriña.

domingo, 23 de octubre de 2011

Arctic Monkeys


Momento musical de la semana. Resulta que me acabo de dar cuenta de que aún no había dedicado nada aquí a los Arctic Monkeys y es un poco sacrilegio, porque a día de hoy Sheffield no se concibe sin ellos. Además, ciertamente son la banda sonora de los últimos siete días, porque no dejé de escucharlos. Bien fuese en el autobús camino del cole, por la calle, en casa, en cama antes de dormir... Alex Turner y los suyos estuvieron presentes en mi cabeza a todas horas. De hecho, esta semana sufrí ese síndrome de no poder dejar de pensar en una canción; esto que te hace tararearla sin parar y a veces incluso sin darte cuenta. Bien, pues me pasó eso por partida doble, con dos canciones de los Arctic: Reckless Serenade y Suck it and See, ambas de su último disco. Y la culpa, la tiene sin duda esta actuación en directo en una radio de Seattle, porque la voz del hombrecillo me tiene completamente enamorada.


El vídeo de Suck it and See también puso su granito de arena a esta obsesión-musical-transitoria mía. Lo protagoniza Matt Helders, el batería, un fenómeno que además de pegarle a los platillos también tira para la interpretación. Es, además de Alex Turner, el que habla en las entrevistas, porque los otros dos, pobres, siempre quedan con el micro en la mano sin poder decir nada, encumbrados por la locuocidad de sus compañeros. 


El caso es que sospecho que estoy muy enganchada a ellos además de porque me gustan (fiel seguidora desde 2006) porque es como si escuchando sus canciones pudiese encontrar algo en Sheffield que no conocería de otra forma. No sé si me explico. Las canciones de sus dos primeros CD están inspiradas en su día a día, que por aquel entonces tenía lugar aquí, en la ciudad del acero. Escuchándolos en pleno Endcliffe Park (que nombran en alguna entrevista) me da la impresión de que puedo entender mejor qué suponía Sheffield, la misma Sheffield en la que yo estoy viviendo, en sus vidas. Y eso que el disco al que yo estoy colada es el que menos tiene que ver con Sheffield, porque ahora pasan muchísimo tiempo de gira o grabando en Londres, pero siguen siendo chicos de High Green que entienden mejor la ciudad que cualquier otro de Liverpool o Birmingham, por ejemplo. 

Además de esto, ver las carátulas de sus discos colgadas en las paredes de todos los pubs, escuchar a grupos locales versionar sus canciones o pasar innumerables veces por delante del local de un ex-integrante de la banda, hace que los Arctic Monkeys estén presentes en tu día a día, quieras o no. Y si aún por encima los conocías de antes y te gusta la música que hacen, ya poco menos que son como tus vecinos. Espero que se dejen caer por aquí mientras yo esté para participar de esa euforia que los Sheffieldianos sienten por ellos y que solo puedes sentir si vives en su ciudad. 

Os dejo con la primera canción que conocí de ellos, cuando andaba allá por segundo de bachillerato (y ya terminé la carrera!). Por cierto, para los fans de Misfits, fijaos en la protagonista del vídeo.



P.D. La entrada de hoy debería llevar referencias a cierto grupo de Liverpool que vi hoy en directo y que me gustó mucho, pero dado que uno de sus integrantes escribió en Facebook "Can't wait to get home from Sheffield 'Hole Shit'" (Me muero de ganas de llegar a casa después de estar en Sheffield 'agujero de mierda'), no pienso hacerles propaganda gratuita. No será la ciudad perfecta, pero ya desarrollé cierto sentimiento de pertenencia a ella, y en defensa de ciudades perdidas, tengo yo mucha experiencia.